No lo notas y de hecho está hecho así a propósito: para que no te des cuenta de que sucede a tu alrededor mientras tu disfrutas de una vida tecnológica plena.
Hace tan solo unos años, lanzar cualquier actualización de una aplicación de éxito o de un programa informático era el momento de la verdad para sus creadores.
Se paraba el tiempo.
Los programadores, los equipos de sistemas y los directivos mantenían la respiración durante segundos para darle al botón de lanzar y esperar, con los dedos cruzados, que no hubiera ningún fallo.
Existía un riesgo real de que algo no funcionara.
Para una web, un parón de 2 minutos el día del Black Friday, puede suponer millones en pérdidas.
Y mientras todos estos procesos suceden en la sombra, para el usuario final esto puede traducirse en cosas como varios emojis nuevos en Whatsapp o letras más grandes en Netflix.
Mejoras pequeñas a simple vista, que llevaban el trabajo de decenas de ingenieros detrás.
Sin embargo el avance de la computación ha permitido la llegada del software líquido.
Un flujo demejoras modestas pero constantes en la tecnología que nos rodea y que permite actualizaciones sin ningún tipo de interrupción.
«El software ya ejecuta prácticamente todo lo que hace que la sociedad moderna funcione. Existe demanda de sistemas que sean cada vez más receptivos y versátiles«, escriben en su libro «Liquid Software» Yoav Landman, Fred Simon y Baruch Sadogursky, expertos en arquitectura de programas.
Pero a medida que el software se vuelve más complejo, se cometerán más errores, creen.
«Las actualizaciones deben suceder con mayor regularidad, ya sean nuevas funcionalidades o parches. La única forma práctica de adaptarse a estas crecientes y aceleradas demandas es hacer que el software sea más líquido», afirman.
Protege
Pero es que además, las actualizaciones continuas son una manera eficaz de luchar contra los ciberataques.
Si un programa se pone en el mercado con un defecto, una mejora a tiempo dejaría muy poco margen a los ciberdelincuentes para actuar y solucionaría la vulnerabilidad.
Hay fallos que exigen una respuesta urgente y el software líquido es ahora mismo una de las herramientas, junto con muchas otras, capaces de atajar el problema.
«Las actualizaciones continuas son actualmente la mejor y más rápida forma de resolver el problema, de forma segura y sin incurrir en tiempo de inactividad», dicen los tres expertos.
El «líquido» avanza y tu no te das cuenta.
FUENET: BBC MUNDO